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A río revuelto.

Hay una escena memorable (una de tantas) en “La lista de Schindler”. Óskar Schindler cena con su mujer. Le habla entusiasmado de sus perspectivas de negocio. Hay un factor que hace diferente la época (1941) a otras anteriores -le explica- y que abre amplias posibilidades de beneficio. Ante la ingenuidad de su mujer, aclara. “La guerra”.
A río revuelto.
No suena el cornetín de órdenes en campos de batalla, pero resuenan los ecos de una guerra económica brutal que está arruinando familias cuando no arrojándolas a la pobreza.

El enlace

La economía real bajo el yugo de la economía especuladora. Los sinvergüenzas que ocasionaron la crisis alientan el pavor de los mercados y hacen removerse los cimientos de las economías nacionales.
En cafés y bares, y en la barra moderna de internet, los súbditos de una y otra (de la especulativa y la real) expresamos nuestra indignación y discutimos sobre las dudosos y alicortos horizontes de nuestras vidas una vez que la fiesta del entorno desarrollo y el mito de la enterna creación de riqueza han terminado. Acabamos aceptando el discurso de la obligatoriedad de los recortes, contritos porque nos han hecho creer que hipotecarse en un piso era poco menos que pecado de lesa riqueza y nos liamos señalándonos entre dos de las clases en las que se divide España. Siempre las dos; ahora, funcionarios y laborales… como si los parados quedaran fuera del debate.
La reducción de la deuda como absoluto impuesto por los especualadores.
Los amos del mundo. Nunca nada es lo que parece y nunca el poder lo ostenta quien parece.
Otro enlace

Y mientras tanto, los líderes políticos son incapaces de ejercer la política, sometidos a la poder absoluto de la economía especuladora.

El delirio gastador en pleno recorte.

Un empeño absurdo, tal vez una tozudez de orgullo de vecino herido; otra morterada de millones a la basura; un dislate ambiental…

El deseo que plantea el titular es un oxímoron.

La única candidatura perfecta es la que no existe.

Aquí, el enlace

Y en este, un editorial

La épica tal vez sea la narrativa de la crisis.

Pero cabe la poética; aquí en la metáfora de los desechos de un contenedor y un quejío callejero.

El estilo tabernario tuvo su lugar ayer en sedes de alta alcurnia, como habitualmente en los últimos (y procelosos) tiempos.  Mientras los ciudadanos contenemos nuestro enojo, los padres de la patria pierden el esmo, que dirían por cercanos pagos.

Enlaces del esperpento.

La rectificación

El decreto corrector

Un ejemplo de las consecuencias

¿Qué futuro nos espera con estos gobernantes a merced del golferío especulador?
No obstante, los foros atestiguan que ahí afuera la situación está aún peor.

Cortopego un párrafo del artículo de Elvira Lindo que hoy publica “El País”.

“Leo en la prensa que acaba de salir un libro aún no traducido al español,You are not a Gadget, escrito por una de las personas que contribuyeron a la creación de Internet tal y como es ahora. Jaron Lanier, se llama el autor. Lo interesante es que sea él, y no alguien ajeno, quien con este libro alarme sobre los peligros de este artilugio. Lanier asegura que las decisiones que se tomaron en un primer momento con respecto al funcionamiento de Internet favorecieron el anonimato de tal manera que han revelado el lado más oscuro de la naturaleza humana, generando una especie de “cultura del sadismo”.”

Recién, en un blog plagado de insolentes e injuriosos anonimatos han aparecido referencias a mi persona en forma de reproducción de conversaciones particulares (aunque se mantuvieran en un lugar público y no hace falta decir que relatadas con errores de bulto), alusiones a mi infancia y acometidas contra algún familiar por mi causa. Naturalmente, anónimo y sin más razón que el deseo de propinar una golpiza moral con métodos dignos de cualquier totalitarismo. No es la primera vez que me sucede. En casos anteriores opté por emigrar dos veces de blog y de plataforma. Ahora, se reproducen los ataques personales de anónimos admiradores en otras bitácoras.

De internet se ha aprovechado la zafiedad, el comportamiento tabernario, el barriobajerismo, la cobardía y la molicie intelectual.

He tomado la decisión de no leer ni un solo foro en el que se admita el anonimato, incluido el del periódico para el que trabajo. Es la única manera de contribuir, con las posibilidades de un electrón en medio del universo, a terminar con la vileza del anonimato, sólo aceptable en sociedades sin libertades públicas.

Nota: La imagen está tomada de elmundo.es

Buenas razones. Pego un par de respuestas de una entrevista en La Vanguardia a Jaume García, que ha editado un libro con anécdotas sobre el cine.

Enlazo la entrevista. Es muy interesante.

“-¿Pasa lo mismo con los espectadores de cine?

-No, los espectadores de cine hace años que están maleducados. Los directores de cine no han visto cine. El director que empieza ahora no ha visto películas anteriores a 1980, así que no tiene ni idea de lo que es lenguaje cinematográfico.

-Ahí ha estado usted durillo señor García…
-Es que filman igual que escriben, si pones a uno de estos directores a escribir te escribirán un SMS, no te escribirán una novela. Filman SMS, filman películas que tienen un sentido muy primitivo del lenguaje cinematográfico. “

Quietud en la mañana de invierno.

San Pedro el Viejo

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